martes, 1 de diciembre de 2009

COMO POR ARTE DE MAGIA

Es difícil de creer, pero fue un cambio rápido, de golpe, en un abrir y cerrar de ojos. Al principio, tenía una hoja larga y limpia, y un puño y un brazo y un pecho henchido sobre el que se alzaba una cabeza de pelo encrespado. Pero eso fue al principio, durante unos segundos que parecieron hacer eternos la respiración de la olla y el goteo del grifo en el fregadero; luego, de golpe, en un abrir y cerrar de ojos, sesgó el aire al encuentro del grito. Ahora ya no tenía el puño, ni el brazo, ni el rostro afilado con barba de unos días; ahora tenía la hoja sucia y hundida, y la empuñadura al aire, entre dos pechos pequeños, redondos, todavía duros, a un palmo de una melena negra desparramada por el suelo y de un bonito lunar en una mejilla carnosa, cada vez más pálida. Es difícil de creer; lo sé. Pero fue así, tal y como os lo cuento, mientras del patio llegaban los ecos de las charlas de los tendales: un cambio rápido, de golpe, en un abrir y cerrar de ojos, como por arte de magia.

Ricardo Uriarte

1 comentario:

  1. Me gusta porque es la narración de un hecho a base sólo de sensaciones, percepciones de los sentidos: vista y oído, vista y oído. Sin ninguna consideración de otro tipo, sólo eso y la sucesión rápida de los momentos decisivos superpuesta a la lenta y constante de los sonidos cotidianos. Esa forma de crear un entorno que nos hace a los lectores poner lo que falta, en este caso los sentimientos, la indignación o el miedo, y por lo tanto tenemos que sentirlo nosotros directamente...
    Me encanta, Ricardo Uriarte.

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